Autora: Helena García1

La falta de adherencia al tratamiento es un problema ampliamente extendido entre los pacientes trasplantados renales. Existen muchos frentes a los que los pacientes deben atender, como el control de peso, la promoción de actividad física o la toma rigurosa de los inmunosupresores, por poner algunos ejemplos.

El porcentaje estimado de pacientes trasplantados que muestran una baja adherencia al tratamiento se sitúa entre el 20% y el 54%.

En concreto, en el trasplante renal, la falta de cumplimiento se estima que puede estar relacionada con el 20% de los rechazos agudos y con el 16% de la pérdida de injertos. La baja adherencia a la prescripción médica se ha asociado con peores resultados clínicos y aumento de la mortalidad.

Hay estudios que sugieren que una serie de estrategias de modificación del comportamiento y abordaje motivacional (p. ej.: autocontrol, contrato conductual y refuerzo positivo) se asocian con una mayor adherencia entre este tipo de pacientes.

Los cuidados que requiere la persona que ha recibido un trasplante no son sencillos. Por eso, es normal que tenga a diferentes profesionales sanitarios al cuidado de su salud de forma organizada, lo que se denomina “equipos interdisciplinares”, y es esta dinámica de trabajo la que mejores resultados aporta a los pacientes. Personalizar el trato es una responsabilidad tanto de los profesionales sanitarios como del paciente. Es importante recordar que el paciente puede ser el principal nexo entre los diferentes miembros del equipo de trasplante. Es clave que el paciente conozca quién se encarga y de qué dentro de dicho equipo para que pueda dirigirse a la persona que corresponda en cada caso en función de su necesidad concreta.

  • Diseña tu hoja de objetivos en salud y compártelos con tu médico y/o enfermera de referencia. Participa en la consulta.
  • Implica a tu gente cercana y pide ayuda para los momentos donde puedes “flaquear”. Salirse del plan es parte del plan. El apoyo emocional no sobra.
  • Sé activo en el cuidado del trasplante, es la mejor manera de prevenir complicaciones.
  • Ten en cuenta que ir acompañado de alguien a las citas médicas es una buena idea para no olvidarse de nada. Elige tus compañías.
  • Recuerda que no necesitas hacerlo todo a la vez. Empieza eligiendo una o algunas de las áreas de autocuidado, focalízate en ellas y después puedes ir sumando áreas a tu ritmo. Haz fácil lo difícil.
  • Prueba a sentirte orgulloso de haber decidido cuidarte. Quizás sea de las cosas más importantes que puedes hacer por ti y por la gente que quieres.

Haz elecciones saludables, reduce las porciones, simplifica los cocinados, crea una planificación de comidas, empieza a leer el etiquetado en el súper, etc. Implícate. Hazte experto.

Ponte una rutina de ejercicio en casa, apúntate al polideportivo del barrio o a un gimnasio cerca del trabajo, baja y sube escaleras en lugar de usar ascensor, bájate una parada antes del bus, busca una pareja estimulante para salir a pasear, etc.

Sigue una planificación en las medidas, mídete las constantes en función de lo que acordaste con tu médico, concéntrate en identificar cuándo suben o bajan los niveles en función de lo que comes, el ejercicio que hagas o tus niveles de estrés, etc.

Tómate las medicinas a sus horas, busca un lugar en casa para tenerlas localizadas, hazte con un pastillero, ponte la alarma del móvil, estúdiate para qué es cada medicina y cómo te sientan (así podrás consultar dudas concretas con tu médico), revisa que tengas las recetas necesarias para no quedarte sin medicinas de repente, etc.

Identifica las situaciones que se salen de tu rutina (viajes, cuando estás enfermo, vacaciones, etc.) y cómo vas a manejar esas situaciones. Anticípate, pero solo lo justo.

Observa tus momentos de “bajón” y de alegría, identifica quién puede echarte una mano en los momentos difíciles y qué actividades te hacen tolerar mejor esos estados emocionales. Tienes derecho a estar cansado, harto y a sentirte vulnerable. Eso no es ser débil, es lo más humano que hay. Tú no eres responsable de lo que sientes, pero sí de lo que haces con lo que sientes. Haz cosas que te calmen y te conecten: comparte, abraza, vive. Tienes una vida y eso implica que tienes la responsabilidad de vivirla.

Otro recurso práctico que te proponemos es que busques por casa un calendario de citas donde puedas ir apuntando todas tus revisiones. Si te ayuda, lo puedes colgar en un lugar visible y a mano para posibles cambios, consultarlo cuando estimes oportuno y poder adaptar el trasplante a tu vida y no tu vida al trasplante.

En la misma línea, ¿sabes cuál es el peor sitio para prepararse la consulta con el médico? ¡La propia consulta! Todos los que nos sentamos ante un profesional sanitario tendemos a ponernos algo nerviosos y es bien sabido que cuando uno está nervioso se despista, no piensa bien, se olvida de preguntar las dudas que le habían surgido en casa, etc.

La misma semana de la cita puede ser una buena idea apuntar en una libreta todas aquellas dudas concretas que le quieras preguntar a tu médico.

  • Estate atento a las indicaciones pre-consulta, por ejemplo, “tendré que llevar la orina de 24 horas”, etc.
  • Escribe en tu diario cualquier síntoma que estés experimentando, incluso aquellos que creas que no tienen ninguna importancia.
  • Escribe información personal relevante, si ha ocurrido algún factor estresante en el último tiempo, si ha ocurrido algún hecho digno de mención, etc. A tu equipo no solo le interesa tu salud biológica. Tu vida, tu historia, tu biografía va más allá de los niveles de creatinina.
  • Llévate a un amigo o a un familiar a consulta, cuatro orejas oyen más que dos. Al salir podéis poner en común lo que ambos habéis entendido, y si te surgen dudas, puedes apuntarlas para preguntarlas en la siguiente consulta o resolverlas antes de irte.
  • Estate pendiente de si necesitas que el médico te haga recetas para tus medicamentos. Esto suele tender a olvidarse.
  • Pregunta todas aquellas cuestiones o dudas que tengas y que no quedan claras con relación al cuidado de otros problemas que puedas tener, como por ejemplo diabetes, hipertensión, exceso de colesterol, etc.

Cuidarse no es fácil, en muchas ocasiones, supone ir contra hábitos que nos dan placer y nos ponen contentos, contra costumbres automatizadas hace tanto tiempo que ni recordamos cuándo empezaron. Cuidarse supone hacer un esfuerzo importante y para hacerlo hace falta tener una o varias buenas razones. ¿Cuál es tu razón? No la pierdas de vista, ya que te va a hacer persistir en tu autocuidado, no tanto desde el esfuerzo, sino desde la elección. Eso es lo que realmente merece la pena.

  • Neuberger JM, Bechstein WO, Kuypers DR, Burra P, Citterio F, De Geest S, et al. Practical Recommendations for Long-term Management of Modifiable Risks in Kidney and Liver Transplant Recipients: A Guidance Report and Clinical Checklist by the Consensus on Managing Modifiable Risk in Transplantation (COMMIT) Group. Transplantation 2017;101(4S Suppl 2): S1-S56.
  • Denhaerynck K, Dobbels F, Cleemput I, Desmyttere A, Schäfer-Keller P, Schaub S, et al. Prevalence, consequences, and determinants of nonadherence in adult renal transplant patients: a literature review. Transpl Int 2005;18(10):1121-33.
  • Cukor D, Cohen SD, Peterson RA, Kimmel P. Psychosocial aspects of chronic disease. ESRD as a paradigmatic illness. J Am Soc Nephrol 2007;18:3042-55.
  • García-Llana H, Remor E, del Peso G, Celadilla O, Selgas R. Motivational Interviewing promotes adherence and improves wellbeing in pre-dyalisis patients with Advanced Chronic Kidney Disease. Journal of Clinical Psychology in Medical Settings 2014;21-103-115.

1. PhD. Centro de Estudios Superiores Cardenal Cisneros. UNIR.
Miembro del Comité de Ética Asistencial (CEAS). Hospital Universitario La Paz.