Autora: Almudena Pérez1

Alimentación y trasplante renal

La alimentación es uno de los pilares del tratamiento de la Enfermedad Renal Crónica (ERC), caracterizándose por la gran variabilidad de las recomendaciones dietéticas en sus diferentes etapas.

Si nos centramos en el paciente trasplantado, sabemos que un adecuado estado nutricional se relaciona con menor riesgo de padecer enfermedad cardiovascular, así como menor fallo del riñón trasplantado, ayudando a una mayor supervivencia y a una mejor calidad de vida de los pacientes. Llegado este punto, es conveniente recordar que la base para alcanzar un buen estado nutricional es una alimentación saludable y cada vez existe más evidencia científica a favor del patrón mediterráneo a lo largo de todo el camino de la ERC. Por este motivo, las recomendaciones nutricionales en trasplante renal se basan en este tipo de alimentación: la dieta mediterránea.

Antes de empezar a hablar de ella, es conveniente indicar que en los seis primeros meses después del trasplante aumentan las necesidades de proteínas debido principalmente al proceso de cicatrización. Por este motivo, se recomienda aumentar su ingesta, de fuentes que presenten bajo contenido en grasa saturada, como las carnes magras, pescados tanto blancos como azules, huevos, legumbres, frutos secos y los lácteos desnatados.

En qué consiste la dieta mediterránea

La dieta mediterránea presenta diez principios conocidos como “Decálogo de la dieta mediterránea”. Los exponemos a continuación adaptados al paciente con trasplante renal:

  1. Utilizar el aceite de oliva como principal grasa de adición (si es posible, virgen extra). Limitar las preparaciones culinarias tipo frituras.
  2. Consumir alimentos de origen vegetal en abundancia: frutas, verduras, legumbres y frutos secos. Actualmente, las recomendaciones de legumbres se sitúan en 4 veces/semana.
  3. El pan y los alimentos procedentes de cereales (pasta, arroz y especialmente sus productos integrales) deberían formar parte de la alimentación diaria.
  4. Los alimentos poco procesados, frescos y de temporada son los más adecuados.
  5. Consumir diariamente productos lácteos, principalmente yogur y quesos, en sus variedades más simples.
  6. ​​La carne roja es conveniente consumirla con moderación, y si puede ser, como parte de guisos y otras recetas. Se recomienda consumir las carnes procesadas con moderación y en porciones pequeñas, siendo la carne blanca o la carne magra la de elección a la hora de realizar nuestros platos.
  7. Consumir pescado en abundancia, incluyendo 2-3 veces semana pescado azul; y huevos con moderación.
  8. Como postre se recomienda consumir fruta fresca y, si es de temporada, mejor. Dejando los dulces y pasteles para las ocasiones especiales.
  9. El agua es la bebida por excelencia en el mediterráneo.
  10. La realización de actividad física todos los días es tan importante como comer saludablemente.

A parte de lo que se come, es aconsejable prestar atención a cómo se come. A continuación, os damos algunas recomendaciones para cuidar la manera en la que se deben realizar las ingestas:

  • Realizar 5 ingestas al día cuidando la organización y respetando los horarios de la medicación inmunosupresora. De esta manera, se conseguirá una mejor asimilación de nutrientes.
  • Realizar las ingestas cada 2 horas y media o 3 horas, sobre todo que no pasen más de 4 horas sin ingestas. La finalidad es no llegar a tener hambre fisiológica. Sabemos que cada 4 horas comienzan a aparecer las señales de hambre a nivel fisiológico y se ponen en marcha los mecanismos de ayuno y adaptación a nivel cerebral.

Y después de todo esto, ¿qué como?

Para resumir todo lo que hemos comentado hasta el momento, vamos a poner un ejemplo de menú siguiendo el patrón de dieta mediterránea:

Desayuno:

En el caso de necesitar aumentar las proteínas, los ejemplos 2 y 3 son adecuados. Además, es conveniente, poco a poco, disminuir el consumo de azúcar.

Media mañana y merienda:

Se recomienda consumir los frutos secos al natural.

Comida y cena:

Recuerda que la variedad alimentaria y consumir alimentos de temporada
son buenos aliados de la dieta mediterránea.

Principales alteraciones nutricionales

Las principales alteraciones nutricionales que se producen en los pacientes son la hiperlipidemia, hipertensión arterial (HTA) y diabetes mellitus (DM). En estos casos, es aconsejable acudir al profesional sanitario con la finalidad de individualizar las recomendaciones. Aunque algunas consideraciones alimentarias serían las siguientes:

  • En el caso de presentar HTA, es conveniente saber que el 72% de la sal que ingerimos se encuentra en los alimentos ultraprocesados, por lo que la disminución de estos alimentos sería la primera recomendación.
  • Las principales medidas dietéticas para el manejo de la diabetes en el caso del paciente trasplantado de riñón son:
    • Realizar una adecuada organización: 5 ingestas al día con los horarios fijados como se ha comentado anteriormente.
    • Asegurar el aporte de hidratos de carbono complejos en las 3 comidas principales, desayuno, comida y cena (por ejemplo, pasta, arroz, pan, etc.).
    • Incluir verdura en la comida y en la cena.
  • En el caso de presentar dislipemia, lo primero es bajar de peso si se necesita y como medidas alimentarias es recomendable:
    • Disminuir las grasas trans presentes en algunos alimentos ultraprocesados.     
    • Consumir lácteos desnatados.
    • Consumir carnes blancas tipo pollo, pavo, conejo o las partes magras del cerdo.
    • Aumentar el consumo de fibra tomando productos integrales.        

Conclusión

La alimentación es uno de los pilares del tratamiento de la enfermedad renal crónica y también tras el trasplante. Alcanzar un patrón de dieta mediterránea no solo ayudará a una mejor supervivencia del riñón, sino que también previene todas las complicaciones relacionadas con la alimentación que suceden en el trasplante. Por lo que la principal conclusión es aprender a realizar un patrón de dieta mediterránea.

No obstante, aquí solo presentamos unas pequeñas recomendaciones para ir empezando, recordad que el profesional sanitario será vuestro mejor aliado para el cambio de hábitos hacia la dieta mediterránea y una dieta adecuada para la mejora de la salud.

1.Dietista-Nutricionista.
Hospital Universitario Santa Cristina
Investigadora. Hospital Universitario la Paz. IDIPAz.