Autor: Cristo Adonay Santana1
La enfermedad renal crónica (ERC) constituye una entidad y un problema de salud pública que en los últimos años (e indiscutiblemente en el futuro) está presentando un aumento considerable de su relevancia como consecuencia del aumento de su incidencia, la morbimortalidad asociada y la repercusión psicosocial y económica que implica.
En su fase avanzada, la enfermedad renal crónica puede derivar en complicaciones graves y la necesidad de terapias como diálisis o trasplante renal para mantener la vida. En este panorama, el nefrólogo emerge como una figura central en el manejo integral de esta enfermedad, desempeñando un papel crucial en la detección temprana, el diagnóstico preciso y el tratamiento efectivo de la ERC. Desde el momento en el que se sospecha la presencia de enfermedad renal crónica, la intervención oportuna de este especialista puede marcar la diferencia en el curso de la enfermedad y en la calidad de vida del paciente.
Aportaciones del nefrólogo en la enfermedad renal crónica
A continuación, iremos desgranando las principales aportaciones del nefrólogo en la enfermedad renal crónica.
1. Diagnosticar la ERC
El nefrólogo es una figura médica experta en el conocimiento de la funcionalidad renal, por lo que se trata de una pieza clave en el diagnóstico precoz de la misma, y más teniendo en cuenta que la ERC es una enfermedad infradiagnosticada debido a múltiples motivos, como son la escasa sintomatología hasta estadios avanzados o el escaso conocimiento e importancia social de la enfermedad, entre otros. Además, es el profesional adecuado para la correcta interpretación de las alteraciones sanguíneas y urinarias para evaluar aquellos pacientes con diagnóstico de enfermedad renal crónica.
El nefrólogo
es clave en el diagnóstico precoz de la enfermedad renal crónica
Se recomienda ser valorado por un nefrólogo en los siguientes casos:
- Historial familiar de enfermedades renales, como, por ejemplo, la enfermedad renal poliquística.
- Presión arterial alta, especialmente si es difícil de controlar, cursa con dolores de cabeza severos, sensación de falta de aire o cambios en la visión.
- Problemas renales previos, como infecciones recurrentes del tracto urinario, cálculos renales o enfermedad renal crónica ya diagnosticada.
- Niveles anormales de creatinina o urea en sangre.
- Orina espumosa, cambios en la coloración (orina oscura o sanguinolenta) o proteínas y/o hematíes en el análisis de orina (proteinuria/microhematuria) puede ser un signo de daño renal.
- Cambios en el volumen urinario, como orinar más o menos de lo habitual, podría ser un indicio de problemas renales.
- Hinchazón persistente en las piernas, los tobillos, los pies o alrededor de los ojos puede ser un signo de retención de líquidos debido a problemas renales.
2. Identificar los factores de riesgo y las causas subyacentes de la ERC
Algunos factores como la hipertensión arterial, la diabetes mellitus, las enfermedades autoinmunes y el uso crónico de ciertos medicamentos, como los antiinflamatorios no esteroideos, pueden desempeñar un papel crucial en el desarrollo y la progresión de la enfermedad renal.

El nefrólogo realiza una evaluación exhaustiva de estos factores y trabaja en estrecha colaboración con otros especialistas, como médicos de atención primaria, endocrinólogos y cardiólogos, para abordarlos de manera integral.
Además, el nefrólogo está capacitado para distinguir entre diferentes tipos de enfermedades renales, como la glomerulonefritis, la enfermedad renal poliquística y la nefropatía diabética, lo que permite un enfoque terapéutico específico y dirigido.
Los principales factores de riesgo de ERC son:
- Historial familiar de enfermedad renal crónica o enfermedades renales hereditarias.
- Hipertensión arterial, diabetes mellitus o niveles de colesterol elevados.
- Edad avanzada, especialmente a partir de los 60 años.
- Obesidad.
- Tabaquismo.
- Consumo de ciertos medicamentos, como los antiinflamatorios no esteroides, inhibidores de la bomba de protones y algunos antibióticos.
- Enfermedades cardiovasculares, como enfermedad coronaria o enfermedad arterial periférica.
3. Identificar la etapa de la ERC, así como retrasar su progresión y disminuir su morbimortalidad
En el manejo de la ERC, la prevención y el retraso de la progresión de la enfermedad son objetivos primordiales. El nefrólogo desempeña un papel fundamental en este aspecto al diseñar planes de tratamiento que incluyen modificaciones en el estilo de vida, control de la presión arterial, manejo de la glucosa en pacientes diabéticos y prescripción de medicamentos que protegen la función renal. Además, este especialista supervisa de cerca la función renal a lo largo del tiempo, evaluando síntomas y ajustando el tratamiento en función de la etapa de la ERC.
En las etapas avanzadas de la enfermedad, cuando la función renal está significativamente comprometida, el nefrólogo juega un papel crucial en la preparación del paciente para terapias de reemplazo renal, como la diálisis o el trasplante renal. Este profesional evalúa la idoneidad del paciente para dichos tratamientos, proporciona orientación sobre las opciones disponibles y coordina el cuidado multidisciplinario necesario para garantizar una transición sin problemas hacia la terapia de reemplazo renal.
El nefrólogo facilita
educación
y apoyo
al paciente
Además de su papel en el tratamiento directo de la ERC, el nefrólogo también desempeña un papel vital en la educación y el apoyo al paciente. Proporciona información sobre la enfermedad, promueve la adhesión al tratamiento y brinda apoyo para hacer frente a los desafíos físicos y emocionales asociados con la enfermedad renal.
Todo esto propicia que el seguimiento por un nefrólogo a pacientes con ERC disminuya las complicaciones e ingresos de la ERC, así como la mortalidad asociada a la misma.
Conclusión
En conclusión, el nefrólogo desempeña un papel indispensable en el manejo integral de la enfermedad renal crónica. Desde la detección temprana y el diagnóstico preciso hasta el diseño de planes de tratamiento personalizados y la preparación para terapias de reemplazo renal, este especialista guía a los pacientes a lo largo de su viaje con la enfermedad renal crónica, mejorando los resultados clínicos y la calidad de vida de los pacientes con ERC.
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1. Servicio de Nefrología.
Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín.
Las Palmas de Gran Canaria.