Autor: Federico Oppenheimer 1
El trasplante renal es la mejor opción de tratamiento de la insuficiencia renal crónica. En comparación con la diálisis peritoneal o la hemodiálisis, el trasplante es el único tratamiento que mejora de forma integral el estado de salud y la calidad de vida de los pacientes. Aunque la persona trasplantada no deja de ser un paciente crónico que requiere un tratamiento de forma continuada, su estado de salud y su estilo de vida se aproxima a la de los sujetos sanos.
El paciente que ha recibido un trasplante de forma exitosa y ha sido dado de alta se enfrenta a una situación nueva que le puede generar dudas e incluso provocar ansiedad. Es habitual y lógico que aparezca un cierto temor al posible fracaso del órgano trasplantado. Querer conocer las expectativas de funcionamiento a largo plazo es una cuestión principal. También lo son la vuelta a la vida “normal” y en su caso al trabajo, las posibles limitaciones, la maternidad, etc. Son preguntas recurrentes a las que trataremos de responder a continuación.

¿Cuántos años me va a durar el trasplante?
La supervivencia estimada del trasplante renal a los 10 años de evolución es del 65% con donante fallecido y del 81% con un donante vivo. Dependiendo de la edad del paciente y del donante y de la compatibilidad inmunológica, estas cifras pueden oscilar. Así pues, la vida media estimada se aproxima a los 15 años en el trasplante con donante fallecido y supera los 20 años con donante vivo.
Llevo más de un año trasplantado y el riñón me funciona perfectamente. ¿Todavía lo puedo rechazar?
El riesgo de sufrir un rechazo no desaparece nunca, aunque es menos frecuente después del primer año. Por ello, es necesario mantener el tratamiento inmunodepresor a largo plazo, aunque el riñón funcione perfectamente bien.
¿Cómo puedo saber si tengo un rechazo? ¿Qué síntomas produce?
Existen rechazos que producen síntomas muy evidentes (fiebre, disminución de la producción de orina o edemas en las extremidades inferiores) y otros que pasan totalmente desapercibidos y solo se detectan por una elevación de la creatinina sérica y/o de proteínas en la orina.
De ahí la necesidad de los controles periódicos, como comentábamos en el apartado anterior.


¿Me puedo volver a trasplantar si me falla este trasplante?
Sí, de hecho, salvo en casos muy concretos, el retrasplante es el mejor tratamiento cuando fracasa un anterior trasplante. El retrasplante anticipado (volver a trasplantar de forma directa, sin necesidad de volver a diálisis) ofrece buenos resultados y es muy recomendable si disponemos de un donante vivo, o en el caso del donante fallecido, si el grupo sanguíneo y las características inmunológicas son especialmente favorables.
¿Cuándo podré hacer vida “normal”?
No existe un criterio fijo para todos los pacientes. Como norma general, durante los tres primeros meses (que es cuando el grado de inmunodepresión es más intenso, los controles clínicos son más frecuentes y el riesgo de complicaciones y de requerir un reingreso es más elevado) es recomendable evitar contraer infecciones transmitidas por otras personas o por animales domésticos o incluso por alimentos crudos. Ello conlleva restringir los contactos sociales no imprescindibles, evitar la convivencia con animales domésticos y cuidar las recomendaciones dietéticas que se facilitan al alta del trasplante.
Pasados los tres primeros meses, si no ha habido complicaciones, se puede ir ampliando progresivamente la vida social.

A partir de los seis meses, el grado de inmunodepresión es poco intenso y se puede hacer vida normal.
¿Cuándo podré volver a mis rutinas: estudios, trabajo, deporte, etc.?
De acuerdo con lo expresado en el apartado anterior, no se recomienda hacerlo antes de los tres meses, salvo que se pueda trabajar o estudiar a distancia y no requiera esfuerzo físico ni interfieran en los asiduos controles clínicos necesarios en esta etapa del trasplante.
Ya desde las primeras semanas es importante tratar de recuperar la forma física de forma gradual. Los deportes de competición o más exigentes físicamente se pueden practicar con normalidad pasados los primeros meses del trasplante.

¿Puedo beber alcohol? ¿Y fumar?
No existe una prohibición absoluta para beber alcohol, pero no es recomendable hacerlo de forma continuada ni a altas dosis. No se ha demostrado un efecto negativo del alcohol en la supervivencia del injerto, pero se asocia a otras complicaciones del trasplante como la hipertensión arterial, aumento de lípidos y mal cumplimiento del tratamiento.
El tabaco está absolutamente desaconsejado en toda la población y por supuesto también en los receptores de trasplante. Se asocia a una peor supervivencia del injerto y aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares y de cáncer. Los pacientes con hábito tabáquico deben ser estimulados y ayudados a abandonarlo.
¿Es posible la maternidad/paternidad con un trasplante?
Las mujeres en edad fértil deben adoptar medidas de control para evitar embarazos no deseados, y en caso de desearlo, que sea el resultado de una adecuada planificación. Debe evitarse siempre en el primer año del trasplante. Después del primer año, la condición ideal para superar con éxito el embarazo requiere que la función renal se mantenga estable, con valores de creatinina sérica inferiores a 1,4 mg/d, sin proteinuria y sin hipertensión arterial. Dado que probablemente se deberá eliminar o sustituir alguno de los fármacos inmunosupresores con demostrada o posible toxicidad para el feto, en pacientes de alto riesgo inmunológico se deberá sopesar cuidadosamente el riesgo/beneficio.

En hombres trasplantados, no se ha demostrado un efecto dañino que perjudique al feto de ninguno de los fármacos habitualmente utilizados en trasplante. A pesar de que existe una contraindicación para la paternidad si el paciente está en tratamiento con ácido micofenólico, no se ha demostrado su toxicidad para el feto. Por otra parte, algunos fármacos inmunosupresores pueden producir toxicidad gonadal y en consecuencia infertilidad masculina, que es reversible tras su retirada.
En conclusión, para la mayoría de los pacientes, el trasplante renal ofrece buenos resultados de supervivencia a largo plazo y una excelente calidad de vida, con escasas limitaciones.
Bibliografía
- Informe estadístic del Registre de malalts renals de Catalunya 2020. https://trasplantaments.gencat.cat/web/.content/minisite/trasplantament/registres_activitat/registre_de_malalts_renals/arxius/Informe-RMRC-2020.pdf
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- Aref A, Sharma A, Halawa A. Smoking in Renal Transplantation; Facts Beyond Myth. World J Transplant, 2017 Apr 24;7(2):129-133
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- Midtvedt K, Bergan S, Reisæter AV et al. Exposure to Mycophenolate and Fatherhood Transplantation. 2017 Jul; 101(7): e214–e217.
1.Consultor Senior. Servicio de Nefrología y Trasplante Renal.
Hospital Clínic de Barcelona