Autor: José Vicente Zugasti1
Soy José Vicente, tengo 36 años y hace unos años mis riñones dejaron de funcionar. Lo que vas a leer a continuación es mi historia con la enfermedad renal y la hemodiálisis, la cual está llena de emociones que van desde el miedo a la alegría.
Si te acaban de decir que tus riñones han dejado de funcionar y tienes que empezar el tratamiento de “hemodiálisis” (una palabra que ahora mismo no te suena muy bien), no te preocupes, no estás solo. Te adelanto que se puede vivir bien. Hoy, años después, la hemodiálisis forma parte de mi vida, es el tratamiento renal el que se adapta a mi tipo de vida y no yo a él.
«No te
preocupes,
no estás solo…
Se puede
vivir bien»
Enfermedad renal y hemodiálisis
La enfermedad renal se conoce como la enfermedad silenciosa, ya que no da la cara hasta etapas muy avanzadas. En mi caso, yo solo notaba que me cansaba más que el resto al hacer alguna actividad.
Mi diagnóstico fue a través de un preoperatorio en el cual salieron altos en la analítica los valores de urea y creatinina, que son indicadores de que algo anda mal en el riñón. El médico decidió hacerme pruebas complementarias y llegó la noticia que ninguno quería escuchar, “tus riñones están dejando de funcionar y vas a necesitar hemodiálisis”. El miedo en ese momento se apoderó de mí, tenía la sensación de que la vida que había tenido hasta ahora se me acababa.
Pero no fue como yo creía en un principio, la vida a partir de ahora iba a ser distinta, pero nada que ver con dejar de vivirla.
¿Qué es la hemodiálisis?
La hemodiálisis es un tratamiento renal sustitutivo que se encarga de eliminar los desechos de la sangre cuando tus riñones ya no pueden hacerlo. El tratamiento lo realiza una máquina a través de un acceso vascular que, en mi caso, lo tengo en el brazo. La sangre sale, se filtra y vuelve limpia a mi cuerpo. Esto se realiza en sesiones de 4 horas en el hospital durante tres días a la semana.
Si vas a empezar hemodiálisis o ya estás realizando este tratamiento, recuerda que NO ESTÁS SOLO. Habla con otros pacientes, con asociaciones de pacientes, médicos, enfermeras… pregunta todo, no te quedes con dudas. Te ayudarán a encontrarte mejor y llevarás tu nueva rutina de vida con mayor naturalidad y tranquilidad.
Al principio estaba muy asustado… la sala, las agujas, el sonido de las máquinas me ponían muy nervioso. Pero poco a poco, esto se convirtió en una rutina y los ruidos de las máquinas pasaban desapercibidos para mí.
Aquel frío que me invadió el primer día se transformó en un lugar acogedor en el que compartía mis experiencias con los demás pacientes; y mis dudas y miedos con la enfermera, que se había convertido casi en mi confidente.

¿Cuáles son los pasos de una sesión de hemodiálisis?
Antes de la sesión:
- Me peso en casa recién levantado.
- Desayuno ligero.
- Reviso mi acceso vascular para asegurar que está bien y lo lavo con agua y jabón.
- Llevo al hospital ropa cómoda, fácil de remangar.
- Llego al centro con tiempo.
Durante la sesión:
- Me pesan las enfermeras antes de pasar a sala.
- Comunico cualquier cambio desde la última sesión.
- Si siento cualquier cosa extraña, por pequeña que parezca, aviso a la enfermera.
- Escucho música, leo o veo alguna serie en el móvil.
Al finalizar la sesión:
- Me levanto despacio para evitar mareos.
- Me pesan las enfermeras para ver cuanto líquido se ha eliminado.
- Observo cómo me siento: si tengo dolor, calambres, mareo, sangrado, etc.
- Me doy tiempo para descansar en casa.
Pensamientos intrusivos y emociones frecuentes antes de iniciar hemodiálisis

Conclusión
La hemodiálisis te cambia la vida, en algunos casos llega sin avisar. Muchos pacientes al principio piensan que es el final de sus vidas, sin embargo, es el comienzo de otra forma de vivirla. Es cierto que habrá días grises, pero como en cualquier persona que no tiene ninguna enfermedad.
«No elegí este camino, pero puedo decidir con qué actitud recorrerlo”.
1. Paciente renal en hemodiálisis.
18755 – Enero 2026