Autora: Cristina Dopazo1
Qué es un trasplante hepático
El trasplante hepático es un procedimiento quirúrgico que implica la sustitución del hígado enfermo de un paciente por un hígado sano de un donante fallecido o un donante vivo. Este procedimiento se realiza para tratar enfermedades hepáticas avanzadas y potencialmente mortales, como la cirrosis hepática, el cáncer de hígado, la insuficiencia hepática aguda y otras afecciones graves que comprometen la función del hígado.
España es líder mundial en donación y trasplante, actividad fundamentada mayoritariamente por donación de personas fallecidas en situación de muerte encefálica. Sin embargo, esta actividad es insuficiente para cubrir las necesidades de trasplante de nuestra población tanto adulta como infantil.
Tipos de donantes en trasplante hepático
Existen varios tipos de donantes, cada uno con sus consideraciones específicas. A continuación, se explican los tres tipos principales de trasplantes hepáticos que se realizan en España según el tipo de donación y de donante:
1. Donante cadáver
El trasplante hepático de donante fallecido es el tipo más común de trasplante hepático realizado en España y en muchos otros países. En este procedimiento, el hígado sano se obtiene de un donante fallecido cuyo órgano ha sido donado voluntariamente para trasplante. El hígado del donante fallecido se extrae quirúrgicamente y se trasplanta al receptor que lo necesita.
El
trasplante
de donante fallecido
es el más
común
en España
El donante en muerte encefálica es aquel con daño cerebral irreversible en el que el corazón sigue latiendo y manteniendo la viabilidad del resto de los órganos. Es el más frecuente. Ejemplos son aquellos tras un traumatismo craneoencefálico grave tras un accidente o aquellos con una enfermedad cerebrovascular de origen isquémico o hemorrágico con pérdida completa e irreversible de las funciones cerebrales.
El otro tipo de donante cadáver es el donante en asistolia, que quiere decir que el donante sufre un paro cardíaco irreversible, siendo imposible restaurar la función cardiorrespiratoria tras la aplicación de maniobras de reanimación cardiopulmonar avanzada durante el tiempo y atendiendo a las pautas establecidas en los protocolos de actuación desarrollados por las sociedades competentes, manteniéndose la viabilidad de los órganos mediante maniobras de cardio-compresión y soporte ventilatorio. Otro tipo de donante en asistolia son aquellos pacientes que, por su patología de ingreso y su evolución posterior, se ha decidido conjuntamente con la familia la limitación del tratamiento de soporte vital y en los que se espera que, tras la retirada de estas medidas, se produzca la parada cardiorrespiratoria dentro de un período de tiempo que sea compatible con la donación de órganos.
La condición de irreversibilidad también exige respetar un período de observación sin maniobras de cardiocompresión y ventilación mecánica durante el cual se constate el cese de la función cardiorrespiratoria durante al menos 5 minutos.
La mayoría de estos potenciales donantes son pacientes con patología neurológica grave con pronóstico funcional catastrófico y en los que la evolución a muerte encefálica no es previsible, o aquellos con patológicas médicas y/o cardiológicas con evolución y pronóstico desfavorables, en los que las medidas terapéuticas aplicadas han resultado ineficaces.
Este tipo de donante cadáver en asistolia, debido el tiempo en que los órganos están sin recibir flujo sanguíneo por el paro cardíaco, se asocia a peores resultados en el receptor de trasplante hepático.

Este tipo de donante cadáver en asistolia, debido el tiempo en que los órganos están sin recibir flujo sanguíneo por el paro cardíaco, se asociaron a peores resultados en el receptor de trasplante hepático. Pero en España es obligatorio, tras un período de 5 minutos de certificación de irreversibilidad de la función cardiorrespiratoria, la recirculación sanguínea mediante un circuito externo que permita reperfundir los órganos y recuperar su viabilidad. Mediante este sistema se ha demostrado que los resultados en el receptor son los mismos que con el uso de donantes en muerte cerebral.
La principal ventaja del trasplante de hígado de donante cadáver en muerte encefálica o en asistolia es que no requiere la participación de un donante vivo y puede realizarse en cualquier paciente independientemente de la edad siempre que cumpla con los criterios de selección. Sin embargo, la disponibilidad de órganos de donantes fallecidos puede ser limitada, lo que puede llevar a tiempos de espera prolongados, sobre todo, en la población pediátrica.
2. Donante vivo
El hígado tiene un lado derecho y un lado izquierdo, que pueden funcionar de forma independiente siempre y cuando se preserve un 30% de volumen y sea un hígado perfecto, desde el punto de vista funcional. Esto ha permitido desarrollar el concepto de donante vivo, que implica la extracción de una parte del hígado sano (hemihígado derecho y hemihígado izquierdo) de una persona sana, que luego se trasplanta al receptor que lo necesita. Tanto la cirugía del donante como del receptor se programan de forma simultánea o secuencial para realizar la extracción del lado derecho o izquierdo hepático y posterior implante.
El trasplante
de donante
vivo implica
la extracción
de una parte
del hígado sano.
Este tipo de trasplante hepático se utiliza en casos en los que la disponibilidad de donantes fallecidos es limitada, como en los niños. Un ejemplo es la donación de un sector pequeño del hemihígado izquierdo del padre/madre a su hijo con una enfermedad hepática terminal.
Además, el trasplante de hígado de donante vivo permite una mejor programación de la cirugía y una reducción de los tiempos de espera para el receptor.
Además, el trasplante de hígado de donante vivo permite una mejor programación de la cirugía y una reducción de los tiempos de espera para el receptor. Sin embargo, también conlleva riesgos para el donante, incluido el riesgo de complicaciones quirúrgicas y médicas. Por lo tanto, este tipo de trasplante solo se realiza después de una evaluación exhaustiva del donante para garantizar su idoneidad y seguridad para el procedimiento.
3. Donante Split
El donante Split implica la división de un hígado sano de un donante fallecido en dos partes (hemihígado derecho y hemihígado izquierdo), que luego se trasplantan a dos receptores diferentes. De este tipo de donante se pueden beneficiar dos pacientes de un solo hígado donado, habitualmente un adulto y un niño, o dos adultos pequeños que habitualmente están en lista de espera más tiempo del habitual por falta de donantes compatibles en relación con el peso.

Es el mismo concepto que el donante vivo, pero el donante Split, dado que se realiza un injerto de donante cadáver, no es una cirugía que se pueda programar, y no se dispone de un estudio exhaustivo previo del injerto, que permita detectar alteraciones anatómicas. Por eso, requiere una alta competencia técnica por parte del equipo quirúrgico y conlleva riesgos asociados con la división y el implante de ambos injertos. Pero hay que destacar las ventajas en términos de aprovechamiento de los órganos y reducción de los tiempos de espera, además de que no se pone en riesgo a ningún donante vivo.
En resumen, estos son los tres tipos principales de donantes hepáticos que se realizan en España: donante cadáver, donante vivo y donante Split. Cada tipo de trasplante tiene sus propias indicaciones, ventajas y consideraciones, y la elección del procedimiento adecuado depende de las necesidades y circunstancias específicas de cada paciente. Ninguno de estos tipos de donante ha demostrado diferencias en el receptor si se realiza una correcta selección y técnica. Más bien, de su aplicabilidad se ha podido reducir los tiempos en lista de espera de los candidatos a trasplante hepático tanto en la población adulta como infantil.
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1. Servicio de Cirugía Hepatobiliar y Trasplante Hepático.
Vall d´Hebron Institut de Recerca (VHIR).
Vall d´Hebron Hospital Universitari.