Autora: Filomena Trocoli1
¿Qué implica un trasplante renal?
El trasplante renal es una de las técnicas de tratamiento renal sustitutivo más utilizadas y con mayor índice de éxito. Para los pacientes con insuficiencia renal, este tipo de trasplante constituye el tratamiento sustitutivo con mejores resultados en supervivencia, calidad de vida y relación coste efectividad. En este sentido, el número estimado de trasplantes renales realizados en el mundo en 2019 fue de 100.097, de los que el 37% fueron de donante vivo. No obstante, aunque es el tratamiento de elección en los enfermos con insuficiencia renal crónica terminal, estos pacientes presentan una elevada mortalidad, principalmente de origen cardiovascular (30-40%), con respecto a la población general. Por tanto, dentro de los cuidados del paciente trasplantado, también habrá que prestar atención a la prevención de comorbilidades como la hipertensión o la hipercolesterolemia.
El papel de Enfermería es clave para ayudar al paciente trasplantado en su autocuidado.
Para algunos pacientes, es su única oportunidad de continuar con vida; para otros, la mejor alternativa de tratamiento, ya que supondría su curación prácticamente definitiva. En este sentido, en la recuperación postrasplante, el papel de Enfermería es esencial, pues contribuye al autocuidado del paciente y le ayuda u orienta en muchos aspectos de la vida diaria para evitar complicaciones.
No obstante, el paciente trasplantado requiere del apoyo de un equipo multidisciplinar donde se intente potenciar el autocuidado para una buena adherencia al tratamiento, evitando así un posible rechazo y disminuir la morbimortalidad.
¿Qué puede pasarme una vez trasplantado?
Una vez que el paciente es trasplantado, la estancia en el hospital suele ser entre 1-2 semanas (siempre individualizando cada caso) durante las cuales se explican posibles dudas, complicaciones, signos y síntomas de alerta, así como educación para la salud para realizar su propio autocuidado.
Los síntomas más frecuentes que puede encontrarse un paciente con un riñón trasplantado son:
Fiebre y riesgo de infecciones
Si es mayor de 37,8ºC, lo recomendable es acudir al médico del centro de salud, y si no es posible, a Urgencias del hospital; si es menor, se recomienda seguir las indicaciones pautadas por el médico.
Por otro lado, las infecciones más frecuentes suelen ser urinarias o respiratorias aunque también pueden aparecer heridas tras la intervención. Es importante valorar la cantidad de diuresis, el aspecto, el color y el olor. Valorar también la cicatriz, vigilar que no esté enrojecida y/ o caliente y que no haya dificultad respiratoria.


Diarrea, náuseas y/o vómitos
Los medicamentos relacionados con el trasplante pueden provocar molestias en el estómago (acidez, ardor, dolor), por ello, se recomienda comentarlo con el especialista, ya que en ocasiones puede ser necesario tomar algún medicamento adicional que prevenga la aparición de estos síntomas o realizar un estudio digestivo. Si estas molestias son de varias horas de evolución, lo mejor para el paciente es que acuda a Urgencias.
Algunos tratamientos pueden ocasionar síntomas como diarrea o náuseas que, en la mayoría de los casos, se irán reduciendo tras las primeras semanas. No obstante, si los síntomas son persistentes o afectan de forma considerable en la calidad de vida, lo ideal es consultarlo con el especialista.
También es normal el estreñimiento, el cual se puede prevenir o mejorar con una dieta rica en fibra (verduras, fruta, cereales integrales).

Temblor (sobre todo en las manos)
Suele estar relacionado con algún tratamiento inmunosupresor, pero poco a poco va mejorando hasta prácticamente desaparecer. Si fuese muy prolongado, se debe consultar con el médico.

Escozor o dolor al orinar
También se puede traducir en una necesidad de ir al baño muchas veces sobre todo por la noche. Con escozor o dolor, pero sin fiebre, se consultará al médico, ya que se suele recoger un cultivo de orina para llevarlo al laboratorio; con fiebre, es recomendable acudir a Urgencias. La necesidad de ir por la noche es completamente normal al principio hasta que la vejiga vuelva a tener su tono muscular y tenga más capacidad de aguante.
Cuando existen infecciones de orina recurrentes, algunas estrategias pueden ayudar a disminuir la frecuencia de estas, como beber suficiente agua, orinar frecuentemente sin aguantar la orina cuando se tengan ganas de ir al baño y limpiarse después de orinar de adelante hacia atrás.
Además, cada vez hay más evidencia de cómo el consumo de arándano rojo americano o de D-manosa en determinadas cantidades puede ayudar a prevenir las infecciones de orina, y en determinados casos, a tratarlas. No obstante, consulta con tu equipo de atención sanitaria antes de tomar cualquier complemento alimenticio para que puedan asesorarte sobre cómo tomarlo y en qué cantidad es eficaz o por si interfiriera con tu tratamiento actual.

Parestesia y edemas
La parestesia en la zona de la cicatriz, es debida al seccionamiento de los nervios en la intervención quirúrgica, por lo que el paso del tiempo es lo único que lo soluciona.
Además, algunos inmunosupresores contribuyen a que se acumule más líquido en algunos tejidos formándose edemas. Si son muy importantes, hay que acudir a Urgencias.
Malestar general y fatiga
Es normal en los primeros meses del trasplante, ya que se necesita una adaptación del cuerpo al nuevo órgano y a la medicación. Si pasados unos meses no mejora, se debe consultar con el médico.
Igualmente, la fatiga puede aparecer después de una intervención quirúrgica, aunque poco a poco el paciente se irá encontrando mejor en la medida que aumente la capacidad del ejercicio y vuelva a su vida cotidiana. Si la fatiga va en aumento y hay más edemas, se debe consultar con el médico.


Úlceras en la boca y lesiones en la lengua
Suelen ser secundarias a infecciones por herpes u hongos. En este caso, para evitar las molestias durante las comidas, es recomendable evitar los alimentos ácidos y tomar la comida triturada. Se debería de consultar al médico por si es necesario tratamiento.
Hay que cuidar los dientes y las encías con una correcta higiene bucal, cepillando los dientes después de cada comida y evitando alimentos azucarados para prevenir las caries. Es recomendable acudir al dentista una vez al año y realizar profilaxis antes de manipulaciones dentales.
Tos o expectoración sucia
Es posible que los primeros meses, aparezca tos o expectoración de color blanquecina. Es importante vigilarla, y si es verdes y/o roja, avisar al médico.

Palpitaciones o arritmias
Hay que tener en cuenta que los pacientes con trasplante renal presentan más riesgo cardiovascular. En cuanto a las palpitaciones, pueden aparecer si existe anemia tras la intervención o por la enfermedad renal en sí misma. La complicación más frecuente es la fibrilación auricular.
Lesiones en la piel
Debido al tratamiento puede haber cambios en la estructura de la piel, haciéndola más frágil y favoreciendo la aparición de algunas lesiones, por lo que es importante revisarla. Si se detecta cualquier cambio o lesión sospechosa, consultar con el médico para que derive al especialista.
Hay que cuidarse la piel utilizando jabón neutro y secando bien los pliegues para evitar el crecimiento de gérmenes. Es recomendable hidratarse bien la piel, y una vez al año, realizar una revisión con el dermatólogo; así como evitar la exposición al sol y utilizar siempre protección y sombrero o gorra para proteger la cabeza.

problemas de vista
Además, algunos medicamentos pueden favorecer la aparición de cataratas y glaucoma, por ello, se recomienda acudir regularmente al oftalmólogo, especialmente si también se tiene diabetes.

Aumento de peso
El peso es una manera rápida de valorar si se está haciendo un balance positivo y si se está reteniendo líquidos, bien porque tenga una ingesta elevada de líquidos (más de la que debería) o bien por una disminución en el volumen de orina. Es importante que se detecte a tiempo para que no haya posibles complicaciones.
riesgo de desmineralización
Los huesos son una de las partes más delicadas, ya que, por la medicación, tienen mayor riesgo de desmineralización (osteoporosis). Algunas recomendaciones son evitar situaciones en las que se puedan sufrir caídas y aumente la ingesta de calcio (yogures, leche, etc.) siempre que no se tenga hipercalcemia.
Síntomas por los que pedir ayuda
Síntomas de alerta por los que llamar a la consulta de Enfermería
- Si se presenta escozor o dolor al orinar.
- Tensión arterial elevada o hipotensión.
- Dolor en la zona de la herida quirúrgica.
- Edemas que van en aumento durante el día, varios días.
- El peso también va en aumento.
- Dolor de cabeza intenso de más de un día de evolución.
Síntomas de alarma por los que acudir a Urgencias
- Fiebre elevada, más de 37.5-37.8.
- Disminución significativa de la cantidad de orina o hematuria (sangre en la orina).
- Diarrea y/o vómitos abundantes de varias horas de evolución.
- Dolor abdominal intenso.
- Edemas importantes.
¿Cómo se manejan estos síntomas al alta?
Si no existen complicaciones, la persona trasplantada recibirá el alta en un periodo aproximado de una o dos semanas y será el comienzo de una nueva vida. El personal de Enfermería debería dar una serie de recomendaciones para ayudar al paciente a realizar su propio autocuidado. Algunas pautas de autocuidado serían:

Conclusiones
El equipo de Enfermería tiene que estar debidamente preparado para saber explicar y ayudar a que la persona trasplantada pueda realizar su propio autocuidado y que sea capaz de ver y diferenciar las posibles complicaciones. En esta línea, el paciente tiene que saber detectar posibles problemas para poder enseñarle pautas correctas y así modificar hábitos de vida no saludables.
Bibliografía
- Archivos españoles de urología. Tomo 74. Numero 10 diciembre 2021. Página 910-921. (Revista física)
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- Amelia E Barber, J Paul Norton, Adam M Spivak, Matthew A Mulvey
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1. Supervisora Servicio Nefrología. Hospital La Paz.