Autores: Alberto Ortiz1, María Dolores Sánchez-Niño2
¿Qué son los riñones?
Los riñones son dos órganos situados en la parte de atrás del abdomen justo debajo de las costillas. Dando idea de su importancia, a pesar de su pequeño tamaño (aproximadamente 10 cm de largo y 200 gramos de peso), los riñones reciben 1 de cada 5 litros de sangre que salen del corazón, y el resto de nuestros 60 a 100 kg de peso, se tienen que conformar con los otros 4 litros. ¿Por qué trabaja tanto el corazón para mandar sangre a los riñones? La función más conocida de los riñones, que no la única, es la producción de orina y, con ella, la eliminación de productos que sobran o que son tóxicos, que hemos ingerido con la dieta o con la bebida o que hemos producido internamente durante la función normal del organismo.
¿Cómo se produce la orina?
La orina se produce por tres mecanismos complementarios:
1. Filtración de sangre en unos filtros llamados glomérulos: cada glomérulo tiene un millón de estas unidades de filtración. El filtro permite retener dentro del cuerpo las células de la sangre, como los glóbulos rojos (eritrocitos) y las proteínas de la sangre, incluida la albúmina.
Por lo tanto, la aparición en orina de glóbulos rojos o de un exceso de proteínas o de albúmina quiere decir que el filtro está dañado, que no está funcionando correctamente y que debe intervenir el nefrólogo para averiguar por qué y ponerle solución. Los riñones filtran cada día 180 litros de líquido. Esto nos da idea de cuál debe ser el siguiente paso en la producción de la orina: recuperar la inmensa mayoría de lo filtrado para dar lugar a los 1-2 litros de orina que eliminamos cada día.

2. El proceso de recuperación de lo filtrado en exceso se denomina reabsorción tubular y gracias a ella existe la civilización: sin la reabsorción tubular orinaríamos 180 litros al día y nuestra vida estaría dedicada a beber y orinar, con lo cual, no podríamos trabajar.
3. El tercer elemento de la producción de orina es la secreción tubular, esto es, la eliminación activa de moléculas que deben ser eliminadas, pero que, por diversas razones, no han sido filtradas en los glomérulos.
De estos tres procesos, el único que se mide habitualmente en los hospitales es el filtrado glomerular, que se calcula a partir de una de las moléculas que se filtran en los glomérulos: la concentración de creatinina en suero. Así, cuando baja la función de los riñones, sube la creatinina en suero y baja el filtrado glomerular.
Funciones de los riñones
Coloquialmente hablamos de la (singular) función de los riñones y la equiparamos al filtrado glomerular. Esto tiene la belleza de que es sencillo e intuitivo: un filtrado glomerular de 100 mL/min equivale al 100% de la función renal; y un filtrado glomerular de 10 mL/min equivale al 10% de la función renal y sugiere que hay que plantearse sustituir la función de los riñones mediante diálisis o trasplante. Pero como otras cosas sencillas e intuitivas, no es del todo cierto que el filtrado glomerular sea la función de los riñones. Sería más correcto hablar de funciones de los riñones, en plural.
Los riñones, eliminan toxinas, regulan la tensión arterial y el pH, mantienen la salud de los huesos, combaten la anemia, ayudan a proteger el corazón y retrasan el envejecimiento.
Así, los riñones, además de eliminar toxinas, regulan la tensión arterial, a través de la eliminación del exceso de sodio (sal) de la dieta; regulan el pH, evitando la acidosis mediante la producción de bicarbonato sódico; mantienen la salud de los huesos mediante la activación de la vitamina D que se produce en la piel al tomar el sol; y combaten la anemia produciendo eritropoyetina, una hormona que aumenta la producción de glóbulos rojos y gracias a la cual no estamos siempre cansadísimos. Todas estas funciones pueden ser sustituidas en caso de fallo renal mediante la administración de bicarbonato sódico o de vitamina D activa (Calcitriol) o de eritropoyetina recombinante.
Sin embargo, hay una función de los riñones menos conocida y que, además por ahora, no sabemos cómo sustituir: la producción de Klotho, una proteína de los túbulos del riñón que tiene funciones antiinflamatorias, protectoras del corazón y, sobre todo, antienvejecimiento, retrasando el envejecimiento de los huesos y del sistema cardiovascular. En estos momentos una de las fronteras del conocimiento es responder a las preguntas ¿cómo evitar que baje Klotho? o ¿cómo sustituir la función de Klotho cuando los riñones están dañados?
Lamentablemente, todas estas funciones de los riñones se pierden con la edad, por lo que resulta fundamental el aprender a protegerlos desde la adolescencia.
La Biblia situaba al temperamento, emociones, prudencia, vigor y sabiduría en los riñones e indicaba que serían los órganos que miraría Dios para juzgar a un individuo. Sin embargo, con los años esta noción se perdió. A pesar de eso, los riñones cumplen importantes funciones, y sin ellos, ni la humanidad ni la civilización habrían sido posibles.
En conclusión, si bien los riñones no alojan el alma, sí cumplen importantes funciones, que nos permiten comer, beber y trabajar y disfrutar sin cansarnos durante más años, permaneciendo estos años más sanos y con un sistema cardiovascular y unos huesos más resistentes.
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Bibliografía:
- Eknoyan G. The kidneys in the Bible: what happened? J Am Soc Nephrol. 2005;16:3464-3471
- AIRG-E, EKPF, ALCER, FRIAT, REDINREN, RICORS2040, SENEFRO; SET, ONT. CKD: The burden of disease invisible to research funders. Nefrologia. 2022;42:65-84
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1. Catedrático de Medicina. Departamento de Medicina.
Universidad Autónoma de Madrid e
IIS-Fundación Jiménez Díaz UAM.
2. Investigadora Ramón y Cajal. Departamento de farmacología.
Universidad Autónoma de Madrid e
IIS-Fundación Jiménez Díaz UAM.